lunes, octubre 17, 2016

Entrevista a los cíborg Neil Harbisson y Moon Ribas: “Creo que donde va a haber más cíborgs es en África”

Neil Harbisson y Moon Ribas son amigos de la infancia. El primero es un activista cíborg que nació en Londres en 1982 con una condición visual llamada acromatopsia que le impide ver la totalidad de los colores salvo la escala de los grises. Con el tiempo decidió implantarse una antena en su cráneo para ver no solamente los colores que ve el ojo biológico que va del rojo al violeta, sino también los infrarrojos y los ultravioletas. Harbisson no sólo “reparó” su biología sino que se autodiseñó un nuevo sentido: la posibilidad de escuchar los colores y recibirlos desde cualquier parte del mundo a través de Internet. Su par española, Moon Ribas, llamada la “mujer terremoto” es una artista y bailarina cíborg con un implante sísmico online en su brazo. Percibe los terremotos en todo el globo terráqueo que se suceden en intervalos de escasos minutos; cada vez que hay un terremoto el chip vibra y el movimiento se traduce en una coreografía.

Para ambos cíborgs hemos llegado a cierto momento humano donde somos, por lo menos, cíborgs psicológicos. Decimos “me quedé sin batería” en lugar de decir “el teléfono no tiene batería”. Es decir, hablamos como si el teléfono fuera parte de nuestro cuerpo. Imaginemos lo que ocurre con un bypass o con los lentes de contacto. Para Neil y Moon sus devices incorporados son su cuerpo, parte de su cuerpo como cualquier otro órgano y es, algo que señalan con vehemencia, su identidad la que se encuentra  en peligro cuando le solicitan a Neil que se retire su antena para tomarse la fotografía del pasaporte.

Harbisson y Moon nos invitan a dar un paso más, a modificar nuestros cerebros con diseños de nuevos sentidos ¿Por qué en lugar de gastar dinero iluminando los espacios que habitamos no nos añadimos un nuevo ojo de visión nocturna? ¿Qué tan útil nos podría resultar un ojo retrovisor en lugar de un espejo retrovisor en el automóvil? La idea-fuerza es que llegó el momento de diseñar ya no solo a nuestro entorno sino a nosotros mismos: autodiseñarnos.

Ambos son activistas, promueven, divulgan y tratan de gestionar sus identidades cíborgs y conseguir su reconocimiento. Y también nos invitan a todos a ser cíborgs. Según Harbisson, cualquiera, en cualquier parte del mundo, en cualquier momento y con tan solo algo de voluntad, lo puede ser y lo puede hacer.

En el año 2010 Harbisson y Ribas crearon la Cyborg Foundation con el fin de incentivar la ampliación de sentidos y capacidades humanas mediante la creación y aplicación de extensiones cibernéticas en el cuerpo humano, promover el uso de la cibernética en eventos culturales y defender los derechos de los cíborgs.

Aquí compartimos el dialogo que tuvimos con ellos luego de sus conferencia.

¿Cuál es tu opinión sobre el transhumanismo?

Neil Harbisson: El transhumanismo es grande y abarca muchos pensamientos. Nosotros tenemos una mirada más horizontal que otros transhumanistas. Para nosotros, ser cíborgs, no es mejor ni peor sino que es una más de las especies que puede haber. Nosotros no somos transhumanos sino transespecie y estamos pensando mucho más en esta evolución horizontal que en la vertical.

El transhumanismo habla de la “muerte como una opción”. La tecnología en los términos en que la presentan, ¿puede superar la frontera de la muerte biológica?  Si es así, ¿estamos ante la puerta de una nueva religión cíborg?

Neil Harbisson: Tú puedes decidir cuándo morir. Si quieres morir hoy, puedes hacerlo. El hecho de vivir más o menos creo que también lo puedes decidir porque la duración de tu vida depende de ti y no del tiempo, aunque te lo hagan creer. A alguien 20 años puede ser mucho y a otro puede irse volando. Si tienes un órgano que te permita controlar tu percepción del tiempo puedes hacer que tu vida dure muchísimo más y entonces puedes decidir cuándo quieres morir. Creo que modificando el cerebro podemos modificar la duración de nuestras vidas porque todo está ahí dentro. Y en vez de buscar fórmulas para que nuestros cuerpos no mueran nunca, creo que es mucho más acertado buscar fórmulas para que nuestro cerebro no muera nunca.

En los últimos años, con el desarrollo capitalista, la tecnología avanzó hasta un punto tal que nos permite modificar totalmente el mundo en función de las necesidades humanas. Muchas veces esas modificaciones se hacen al costo mismo de la naturaleza, del ambiente y terminan incluso siendo perjudiciales para las personas mismas. ¿En qué medida este movimiento cíborg podría superar esa especie de escisión entre hombre y naturaleza, si es que la puede superar y cómo colaboraría para eso?

Moon Ribas: Creo que ni nosotros mismos sabemos cómo es nuestro planeta. Ahora que he sentido terremotos durante tres años me doy cuenta de que es increíble que hayamos construido ciudades al borde de las placas tectónicas. Si conociéramos más y entendiéramos más nuestro planeta, no nos comportaríamos como nos estamos comportando ni construiríamos ciudades como las hemos construido. Yo creo que tenemos que aprender a vivir en nuestro propio planeta. En vez de cambiar todo el rato nuestro entorno a nuestras propias necesidades tenemos que cambiarnos a nosotros mismos para adaptarnos más a nuestro planeta. Yo creo que, el movimiento cíborg, en vez de alejarnos de la naturaleza nos puede unir más a ella y entenderla mejor. También a otras especies y en lugar de sentirnos superiores o alejados de los animales, yo creo que tenemos que admirarlos y aprender de ellos. Si sólo cogemos un sentido que un animal tiene, nuestra percepción del planeta puede cambiar y ser emocionante.

En un mundo tan horroroso como el que vivimos, lo que ustedes postulan ¿no es a la vez banal y horrible? ¿Cómo podrían democratizar su propuesta de hacerse cíborgs?

Neil Harbisson: De todos los que me mandan colores, el que más me manda es el de África y es el que más buena conexión a Internet tiene respecto a los otros. En el futuro nos vamos a sorprender porque creo que donde va a haber más cíborgs es en África porque no es la cuestión del dinero lo importante para hacerse cíborg sino la cuestión de perder el miedo a modificarse a uno mismo. Yo creo que la tecnología es lo más democrático que hay, de hecho, todos los desarrollos que estamos haciendo son open source y si tú quieres hacerte mi antena te la puedes hacer y crear tú mismo. Todos los sentidos que se están creando no son cerrados sino que cada persona puede acceder a un código y crearse sus propios sentidos. Además, cuando haya impresoras 3D, será aun más fácil crear estos órganos de sentidos.

Entrevistaron: Libertad Martínez (Profesora en Filosofía y Artista), Edgardo Reynaldi (Profesor en Filosofía y Diseñador) y Nicolás Martínez Sáez (Profesor en filosofía e Ingeniero)


Photo: Santiago Vellini

Nota publicada en el diario La Capital, Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina.